Les escribo para narrarles la mejor historia en los hechos cumpleañerísticos de acá a la eternidad, y se las voy a pasar a detallar en las próximas líneas.
A modo de no revelar las identidades de los personajes por cuestiones obvias se les dará un nombre ficticio a cada uno de ellos. (N. De R.: La Hiena es LA HIENA, y eso es algo que no se puede ocultar, puesto que, es lo que hace a la historia,”LA HISTORIA”)
Cabe aclarar también que después de un largo análisis he decidido titularla:
“Ustedes no saben flashear... ”
(Yo no se porque, ni como, ni cuando al Señor Dios se le presentó que esto tenía que suceder, tampoco sé si fue a modo de regalo de cumpleaños o si le pintó explicarnos de manera gráfica los problemas que acarrea el uso y/o abuso de alcohol... pero sucedió y lo vi tan claro que estoy segura que puedo morirme tranquila ahora mismo...)
Era un sábado fiestero y lleno de copete en el cual nos habíamos reunido a modo de “homenajear a la cumpleañera” los chicos del barrio, casi a las 4:00 de la mañana, no recuerdo bien por el estado detestable en que se pone mi cerebro cada vez que bebo, sucedió el acontecimiento más espectacular de la historia.
En las venas de los concurrentes corría mas alcohol que sangre y había pintado bailar THE DOORS (si, The Doors) al mejor (peor) estilo Jim Morrison. A medida que se sucedían las pistas musicales la gente se cebaba cada vez más por realizar lo que sería la perfecta representación bailable de la noche.
En total estado de descontrol etílico la señorita V y la señorita M realizaban unos movimientos arrítmicos de cintura quebrada, logrando que los otros invitados padezcan nauseas, repulsión y hasta vergüenza ajena con brotes de ira y ganas de matarse, fue justo ahí cuando sucedió...
LA HIENA haciendo gala de sus atributos de bailarín de burdel quiso darle cátedra a su comitiva (pausa para reírme al recordarlo)...
...(retomo) y se le pasó por la cabeza, o mejor dicho, se le implantó en la mente el hecho de realizar el famoso y bien recordado baile del palo de cabaretera (en realidad no se llegó a comprobar que fue lo que pensaba hacer, hay quienes afirman que en ese momento se creyó Morrison...), y dijo las palabras mágicas (su futuro epitafio) –“Ustedes no cazan la onda... ustedes no saben flashear”- tomo carrera y a todo galope se dirigió hacia –llamémosla– “LA VIGA”, y con un salto de gacela se abrazó a ella e intento girar sobre su eje (tipo compás), pero NO, su majestuoso plan fue interrumpido, la naturaleza hizo lo suyo y el endiablado tirante no soportó tal aberración; LA HIENA ROCK AND ROLL lo arrancó de abajo, lo zafó de arriba y cayó como cual salchicha (viga) es cubierta por un pan (Hiena) para terminar luego en el piso como un pancho humano, abrazado a ella...
(no se realizó el debido peritaje de la zona, pero, los clavos nos saludaban desde arriba como extrañando al poste macizo que habían sostenido todos estos años)
De aquí en adelante se determinaran una serie de supuestos:
Hay quienes dicen...
... que se pegó el palo de su vida (o que despego el palo y se fue en bajada);
... que la base del tirante estaba podrida;
... que la base del tirante no estaba podrida;
... que crujió dolorosamente la madera al ser arrancada de cuajo;
... que se lo vio bailar con el palo hasta perder el equilibrio y quedar tendido en el piso;
... que solo atinó a agarrarse del palo;
... que el techo no nos mató de milagro;
... que cayó como una bolsa de papas;
... que disimuló el dolor haciéndose el sueñero;
... que si el impulso hubiese sido mayor habría heridos;
... que las risas se escucharon en toda la ciudad;
... que Marianitta pateó la “cazuela” que contenía el cóctel, enceguecida por el llanto;
... que el Rusito en un estado total de locura le habría serruchado la base al poste.
Casi me muero
Quería reírme (me estaba riendo) y no me pasaba el aire, tenia la risa trabada y tenia que gritarla porque me dolía todo el diafragma, encima no podía ver de las lagrimas (porque llore) y sentía los latidos de mi corazón a full como si lo tuviera en los oídos, fue horrible... creí que me moría, cuando me quería rescatar escuchaba la risa de bruja de Esteban y no podía parar, me daban calambres en el estómago... casi me mata de la risa.
Juro que todavía me estoy riendo... es más, creo que fue el evento más gracioso al que asistí en toda mi vida.
Bueno, me despido y espero que recuerden el hecho de la mejor manera posible, yo lo haré.
Después de toda esta cháchara alguien se pregunto:¿Por qué nadie lo levantó del piso? ¿Por qué se tardó tanto en retirarle el pesado trozo de madera de arriba? ¿Por qué no se quebró ni un hueso? ¿Por qué no perdió el conocimiento después de semejante porrazo? ¿Por qué lo señalábamos y riendo le decíamos: - “¡arrancó la viga!”, en lugar de preguntarle si estaba bien? ¿Por qué no nos echaron de la casa con todo el quilombo que hicimos?
by VERISSS