Intentaré encajar las piezas, no se trata de grandes revelaciones, solo de teorías totalmente refutables, ideas delirantes y, porque no, hilarantes, al menos para mi, que me conducirán por el camino de la reflexión, la autodestrucción o que, en el mayor de los casos, no tendrán trascendencia alguna y morirán en el intento...

miércoles, 10 de diciembre de 2008

I

Me llamó. Me propuso que le escribiera una historia. Acepté. Me entregó su locación. Me dio total libertad para que la transformara a mi antojo. Viví allí. Fui colocando carteles en las paredes y en las calles. Organizando el entorno. Cambiando cosas de lugar. Escribí mucho. Dormir allí se hacia duro, no por miedo, al contrario, esta casa era enorme pero para mi era perfecta. Chica. Segura. Cómoda.
Al principio venia a visitarme por las noches, buscaba ver mi progreso, me daba pasión a cambio de palabras. Empezó a molestarme su presencia. Lo fui alejando. Hasta que un día no lo deje entrar más. No lo extrañaba, la cama seguía siendo del mismo tamaño pero las sábanas eran más grandes, más blancas.
Dejé de dormir, dejé de escribir, pinte las paredes de blanco y tapice los sillones del living con un horroroso estampado a flores rosa viejo. Las mariposas se acercaban en un vano intento por entrar y golpeteaban sus alas contra el cristal de la ventana. Las cortinas no se movían. La única música que escuchaba provenía de mi mente. Dejé de salir a las calles, las espiaba de vez en cuando, se veían oxidadas. Entonces dejé de mirar.
Tratando de remendar mi ropa harapienta me pinché un dedo con una aguja. Sangró. Dolía mucho, no entendía nada. De pronto todo se volvió rojo. No podía respirar. Las ventanas permanecían cerradas, en las calles no había nadie, pase mi mano ensangrentada por la pared, con mi sangre dibuje una puerta, giré el picaporte, la atravesé y salí. Corrí. Corrí muy rápido. No mire para atrás ni una sola vez. Lo encontré a él. Lo abracé. Lloramos. Le dije que yo no podía escribir su historia y mirándolo a los ojos también le dije que nunca lo ame.


by VERISSS