¿Estaría tan enamorado que se olvidó de patentarlo? O simplemente, en el momento de “colonizarnos”, algún sucio corsario cayó de geta al piso al bajar del barco y cuando se limpió la boca frotándose contra un nativo, como si fuese un trapo, ahí... sin querer... sin darse cuenta y sin ningún tipo de escrúpulo inventó el beso, que fue decodificado como un afectuoso saludo.
Entonces, he aquí la gran verdad: ¡el que inventó el beso fue el que lo recibió!
Pffff... que quilombón!!!
Yo por las dudas no me meto en bardos, pongo mis fichas en el boludo enamorado y me voy silbando bajito.
by VERISSS