Reglas, pautas y formas de elegir dentro de un espacio, una cultura, una clase y hasta un género. Con todo ese gran abanico de posibilidades uno logra estipular, clasificar y contextualizar una respuesta a cada acción o estímulo, tener el poder para armar un MANUAL DE NORMAS dentro de la cabeza y seguirlo con la mayor dedicación posible en la búsqueda de una buena decisión ante algún problema tipo.
Esto se transforma en una lucha diaria cuando el normal funcionamiento de las normas se ve amenazado por pequeñas falencias que no entran dentro del sistema de clasificación, ni están ubicadas dentro de alguna sección de nuestro sistema nervioso.
Ahora ejemplifiquemos, a groso modo, esta "teoría de fallas", si tu madre te dice:- Se terminó la comida del perro ¿vas a comprar? No me acuerdo el nombre del alimento, pero el paquete tiene la foto de un perro. Si no hay de ese NO traigas otro porque no lo come.
He aquí el problemita: el 99,7% de los alimentos para perro posee en su packaging la imagen de, valga la redundancia, un perro. Entonces, ¿Cuál comprar?
Con nuestro Manualcito podes zafar de tu problema de indecisión con astucia e ir directamente a la Sección Excusas, justo en la parte donde dice Mentiras piadosas y ahí, verás que te tira un sinfín de frasecitas que te ayudaran, como por ejemplo: No había; Estaba cerrado; La señora no tenía cambio; etcétera.
Mientras tanto, la Sección Sinceridad (una jodida de mierda) te correrá de página y te hará sentir culpable. Claro, ahí te quiero ver, en la parte dónde dice que hay que decir la verdad sin lastimar al prójimo no te explica cómo se hace para decir:- y... mirá vieja, si es Alimento para Perro es más que obvio que va a tener la foto de un perro en el envase ¿qué querés que tenga? el dibujo de un gato carneado y que debajo diga ¡Nuevo sabor Siamés, ahora con tripas!?
No, no, no, activás el Manual otra vez, corres a la Sección Control de Furia: Contar hasta 10, y le ahorras cinco dedos a tu cara.
Entonces, una vez calmo, reís del problemita, te acercas, le tocas el hombro a tu mamá y le decís amablemente:- ¿Tenés algún otro dato? ¿Te acordás el color del paquete? ¿A que sonaba la marca? Ella, inconsciente de tu incompetencia a la hora de tomar pequeñas decisiones, creyendo que son solo vanas excusas para no realizar el mandado, se dará vuelta lentamente y ni lerda ni perezosa, con los ojos envueltos en llamas, te dirá:- ¡No! La verdad que no me acuerdo, ¿sabés? En definitiva es TU perro y VOS tendrías que saber que mierda es lo que come el pobre animal! (apuntándote con el dedito acusador)
Ok! No desesperes, busquemos ¿Que decía el Manual? A ver... ¿dónde era? ¡No lo encuentro! Si, acá mismo: Sección Parentescos: Hermana, Tía, Abuela... Si, Abuela:- ¡Che má, andate a la puta que te parió!
¡No, no, no! Mejor nos vamos callados sin chistar, caminamos hasta el hipermercado, entramos y ahí nos quedamos parados con nuestra mejor cara de idiota, solos, mirando desorbitados, tratando de pensar como perros, luchando en un debate interno de ideas relacionadas con una simple pregunta: ¿Cuál? ¡¿Cuál comprar?! Y... ¿Dónde? ¡¿Dónde carajos se esconde ese Manualcito sabiondo cuando más lo necesitamos?!
by VERISSS